Llega, supuestamente, el buen tiempo (digo supuestamente porque la meteorología anda medio loca últimamente por mi isla). Y con el buen tiempo llegan la verbenas, los bailes de magos, las romerías, las comuniones, etc.
¿Y qué tiene esto de malo? No sé cómo será en el resto de la geografía española, pero aquí tienen la costumbre de cortar las calles y carreteras para determinadas celebraciones.
Es en fin de semana, vale. Participa mucha gente, vale. Lo aprueba el ayuntamiento o la autoridad destinada a estas cosas, vale.
¿Y lo que da por saco? Es decir, a mí me molesta muchísimo que me corten una calle principal por donde siempre paso y tener que estar recalculando una ruta alternativa y, siempre, más larga.
Pero lo que más me molesta es, ¿por qué demonios no se avisa? Es decir, tengo que llegar justo hasta donde está la carretera cortada para enterarme, lo que me supone más molestia aún. Un cartelito, un par de días antes avisando no supone un gran esfuerzo ¿o me equivoco? Si paso por un sitio a diario, sobre todo para ir a trabajar, me gustaría saber que dentro de 2 días la carretera estará cortada para poder directamente ir por otro sitio.
Cuando no tienes mucha prisa, pues te aguantas, respiras hondo y das media vuelta. Pero cuando tienes que ir a trabajar o tienes prisa por algún otro motivo, jode y mucho.
Hace bastante tiempo que soy atea y a lo mejor por eso me molesta mucho más que corten una calle por una procesión en semana santa que por una romería por ejemplo. O a lo mejor es que pienso que no es nada justo. Es decir, si es una procesión católica, por tradición, porque son mayoría o por lo que sea, a todos debe parecernos bien. ¿Qué pasaría si personas de otra religión cualquiera pidieran permiso para hacer sus procesiones en nuestras calles?
Legalmente no sé cómo va todo esto. Pero estoy completamente segura de que los católicos que te dicen que te tienes que aguantar con las procesiones de semana santa, se pondrían furiosos al encontrarse con una calle de su ciudad cortada por este motivo. Y es que somos así de hipócritas.
¿Por qué tengo que “aguantarme” y no quejarme por una carretera cortada? Yo, para ir a trabajar tengo una ruta por donde me gusta más ir. Pero claro, siempre hay otras opciones. Lo bueno de la ruta es que normalmente no hay tráfico. Lo malo, es que si te encuentras con una carretera cortada en algún tramo, no tienes escapatoria. Y digo yo, aunque sea repetirme, ¿un cartelito avisando es mucho pedir? No una valla en plena calle cuando ya no puedes hacer nada, sino un cartel en el cruce anterior, para poder tomar la ruta alternativa. Y ese cartel, avisando algunos días antes. Que seguro que estaré pendiente.
Otra cosa es que, y esto es lo que más me mosquea, directamente no puedas llegar al sitio en cuestión. Estás en A, y para llegar a B, donde tú quieres, tienes las rutas 1, 2 y 3. Pues en cada una de las calles, hay una procesión. Es decir, tres procesiones en las 3 calles, a la misma hora. Preguntas a un policía y ¿qué te dice? Que hasta dentro de dos horas, que se terminen las procesiones, no puedes pasar.
Inaudito. Esto debería ser ilegal, de verdad. ¿No hay otra manera de hacer las cosas? Cambiar las horas de las procesiones para que no coincidan, por ejemplo. Que no haría falta ni cambiarlas de día.
Me toca mucho la moral este tema. Y me molesta muchísimo más la gente que me dice que son celebraciones populares que forman parte de nuestra cultura y que por ello me tengo que aguantar sin protestar. Pues no, no me da la gana y sí que protesto, porque creo que hay mil formas mejores de hacer las cosas.
Justo por esto, le estoy cogiendo mucha manía a la religión católica y a los católicos. No hacen más que molestarme con sus ritos religiosos. Me molestan las campanas de la iglesia a horas poco decentes, me molesta que den una misa por altavoces y que se oiga más alta que mi televisor, me molesta que se irriten cuando digo que no soy católica y me molesta que me corten las calles.
Soy bastante tolerante, pero yo con mi religión o no religión, no molesto a nadie y ellos no paran de molestarme y encima se creen con suficiente moral para decirme que no debería quejarme. Já!