Después de un curso intenso con miles de obligaciones y muy poco tiempo libre (para variar) pasé todo el mes de julio trabajando bastante más que una jornada completa. Así que apenas he tenido tiempo de disfrutar del verano, de mis amigas, ni de nada. Pero bueno, las oportunidades hay que aprovecharlas y tenía la oportunidad de sacarme un dinerillo extra, que siempre hace falta y siempre viene bien.
Ahora he conseguido volver a mis 16 horas semanales, pero repartidas no en 5 días a la semana, sino en 2. Eso quiere decir que trabajo domingos y lunes y el resto de la semana lo tengo completamente libre!!
¿Cuánto tiempo hacía que no tenía tanto tiempo libre? Ni me acuerdo ya… Así que ahora toca disfrutar, no hacer nada o hacerlo todo, reír, correr por la playa, disfrutar de mis amigos, de mi novio. Descansar mucho y disfrutar un montón.
Dentro de poco vuelvo a la facultad, vuelvo a las clases, a los trabajos, a las oposiciones, y mil cosas más. Pero como ya dije, necesitaba un pequeño descanso en medio, para recargar pilas, que una no es de hierro y el estrés, aunque no nos demos cuenta, nos va haciendo daño poco a poco y cuando nos venimos a dar cuenta nos ha dejado sin fuerzas, ganas ni ilusiones de hacer nada.
Procuro estar mucho tiempo en Icod. Porque quiero reencontrarme con mi tranquila vida allí. Sin vecinos apenas, sin ruidos, coches, estrés… sin nada de eso que tengo aquí. Y porque también quiero reencontrarme con mi gente “pasada” porque hay veces en las que los echas de menos. Porque me he encontrado con algunos por casualidad y se han alegrado de verme y yo a ellos, porque se interesan de nuevo por mis cosas y yo por las suyas y porque, aunque nuestros caminos se hayan alejado, sabemos que siempre estaremos de alguna manera “unidos”, qué mejor que estar en contacto y compartir las alegrías y penas, aunque sólo sea dos o tres veces al año.
A partir de la semana que viene empezaré a poner curriculums por todos lados, con mi título debajo del brazo pienso recorrerme todos los laboratorios públicos de la comunidad autónoma. Digo públicos porque los privados quiero dejarlos para un poco más adelante.
En esos sitios se trabaja el doble y se cobra la mitad, por lo que son una opción B, que me gustaría descartar, pero bueno, mejor trabajar de lo mío, aunque sea así.
También quiero hacer cursos para ir consiguiendo créditos de esa forma también.
Toodo eso y más a partir de la semana que viene, porque ésta, casi enterita, la llevo estupendamente bien, de manera muy ociosa. Sólo tirada en el sofá, sin horarios, jugando, durmiendo siestas y comprando jejeje.
Nuestra última adquisición para la casa ha sido un televisor de 32”, de esos de pantalla plana, con resolución de 20.000/1 (que no sé lo que significa, pero que al parecer es una pasada) y con un montón de “clavijas” que sirven, al parecer, para adosarle todo tipo de adelantos tecnológicos, sean DVDs, consolas o incluso el ordenador! Estos japoneses…
Después de estos dos días ociosa me he dado cuenta de una cosa. Siempre me estoy quejando que no tengo tiempo para descansar, ni para salir, ni para estar sin hacer nada. Pero la verdad es que no sé estar sin hacer nada. Me he acostumbrado tanto a una vida ajetreada y con “la agenda apretada” que no me gusta no tener nada que hacer.
Un par de días no está mal, pero más de una semana así… Uff me subo por las paredes. No quiero ni pensarlo.
Aunque siempre una encuentra cosas que hacer, por ejemplo, pintar. La casa de Icod necesita una buena mano de pintura y, aunque no haya dicho nada, por la falta de ganas de escribir que tengo desde hace unos meses, tengo dos nuevos hobbies, que me relajan, me entretienen y de los que ya hablaré en su momento.
Espero que todos estén pasando un buen verano, que descansen mucho, se pongan todos muy morenos y recarguen mucho las pilas para soportar otros once meses la matadora rutina diaria.